sábado, 21 de febrero de 2009

Amores contrariados


¿Cómo hay que tomarse las cosas para tomárselas bien? ¿Cómo se la pasa mejor?
¿Restándole importancia? ¿Justificándose? ¿Intelectualizando? ¿Cómo se hace para dejar de sentir, para que lo que se siente sea algo menos neurótico, menos sufrido, menos dramático? Y si eso se logra sólo por un rato ¿No quiere decir que uno se distrajo un poco, pero no solucionó nada?¿Y si desde algún lugar la solución a sentirse mejor es la búsqueda del egoísmo? ¿Y si creerse algo, minimizar algo, intentar no pensar es una forma de evadirse? Quizás sólo sea aceptar que uno no sirve para ciertas cosas, saberse las limitaciones. Quizás la búsqueda de esta felicidad consista no en decir “tengo que poder con esto” sino en admitir “no puedo con esto”. ¿No es eso cobardía? Y si Silvio tiene razón en Oleo de mujer con sombrero y los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí…
Entonces sólo será cuestión de aceptar que el amor sigue siendo otra cosa.